Sinopsis de las novelas

Novelas mías

                               Jugadas de perdedor

 

Rozando ya los cincuenta, un buen profesional de la informática quiere vivir una nueva primavera de libertad y juventud tras la separación y se mete en un piso de estudiantes donde, en contacto con ellos, descubre la belleza inaccesible de Judith y con Lina, cabecilla de un grupo antisistema, revive sus años de protesta juvenil. Ama el riesgo, la apuesta y se decide a jugar en aquel piso un juego peligroso. Gana alguna partida pero le pierden los ojos. Mira, mira y mira. Es un peligroso voyeur. Se la juega hasta el límite. Utiliza sus conocimientos informáticos para desenmascarar cuentas poco claras de altos jerifaltes. El sabe que mientras dura el juego no hay perdedor. Se ha creído que la fortuna ayuda a los audaces y no cae en la cuenta de que, además de fortuna y audaces, en la vida también hay tramposos chivatos, trepas y cámaras de vigilancia..

Thomas Münzer

 Thomas Münzer

 

En la Alemania rural de finales de los años 30, marcada por la dureza de las condiciones de vida y por la presión que ejerce el todopoderoso partido nacionalsocialista, un joven, cargado con la fe de sus padres y las corrientes ideológicas inculcadas por su maestro, ingresa en un monasterio benedictino. Deja atrás con reticencias sus amores con Eva, su amiga judía. Con la aparición de Cecilia, hija de un diplomático español republicano, se le complica la vida en el monasterio de la manera más literal.

Arrastra sus conflictos personales en un entorno hostil, donde aparecen personajes coherentes con la ideología nazi, otros cobardes comparsas del régimen y también anónimos luchadores en la clandestinidad.

¿Es un monje exclaustrado? ¿Un desertor por amor? Un enamorado bilingüe en tiempos difíciles?

Un amador desigual

Un amador desigual

 

La correspondencia escrita entre Goyo, un profesor de instituto y Núria una psicóloga, de prácticas en el centro. Coinciden en algunas reuniones. Goyo, separado, con dos hijos que viven con la madre, quiere establecer una amistad con Núria. Después de muchas reticencias por parte de ella, lo consigue. Pero es un hombre inconstante. Desengañado de la política- militó en el PSUC durante la clandestinidad- vive la democracia de los ochenta con amargura y tristeza. Pese a la paciencia y apoyo de Núria, ésta se cansa de los altibajos de Goyo. Vuelve a la bebida y acaba mal.

 

Una página de “Un amador desigual”

 

         ¿ Te das cuenta, Núria, de cómo me has dejado? De acuerdo, hemos terminado, pero ¿ no hay lugar para la reconsideración? ¿No te dicen nada los recuerdos de tantos y tan buenos ratos pasados? El viaje a Madrid, la playa de Palamós, mis cartas oportunas y las inoportunas, las reuniones en mi Instituto. Considéralo, Núria. Hay ya entre tú y yo una pequeña historia.    

 

          Robert me ha pedido que le compre una mobilette de cara a las vacaciones. He caído en la trampa de condicionarlo a aprobar todas las asignaturas. ¿Qué haré si aprueba? Tuve una Vespa una vez con la que me di un buen golpe, por culpa de un camión. Y ahora, él me lo pide. Me da mucho miedo. ¿ No podrías tú hacerle alguna llamada de atención, alguna reflexión para disuadirle? Febo discute con su hijo Faetón. Sabe Febo que es muy difícil que su hijo salga sano y salvo del viaje e intenta hacerle desistir, pero la voluntad del hijo es firme, propio de la inconsciencia juvenil. Es capaz de aprobar y despues...el padre Febo responsable. Querrá presumir ante sus amigos en el pueblo y por aquellas calles y carreteras se daré un golpe. Bueno, mira, a lo hecho, pecho. Tú no eres su madre. Soy yo el responsable, su padre.    

 

         Todavía no me canso de escribirte. Hasta la próxima carta.    

                         Tu amador desigual, Goyo.    

 

 

                                   17 de Junio de 1991

 

         Amigo Goyo:

 

         No sé si puedo llamarlo chantaje. Si lo es, eres un perfecto cretino. Me ha llamado por teléfono Quique y dice que el lunes, en una evaluación, diste un espectáculo. Te presentaste medio borracho y sin las calificaciones de los alumnos. Según como se lo tomen tus compañeros, puedes tener problemas. Quique quiere que hable contigo. Poco tenemos que hablar. Avísame antes porque en todo este mes de Junio apenas entro a casa.    

 

         ¿No te das cuenta de que estás jugando con tu salud? ¿No te das cuenta de que no estás solo? Preocupado por una moto que comprarás a tu hijo y tranquilamente jugando con tu vida. El colesterol a más de 3, un índice de ácido úrico muy superior al tolerado. Y vuelves a beber. No te entiendo, Goyo. ¿Intentas chantajearme? ¿Jugando con tu salud y con tu puesto de trabajo? Haz el favor de seguir los consejos de Cata; me llamó, asustada.                

                   Saludos

                                                               Núria.                                                                                                    

 

 

                                                                                              M.I. Sr. Director Gemeral de Personal

                                                                                              Barcelona- Ciudad

               Muy ilustre señor:

         El abajo firmante Gregorio García Alcázar, de 42 años de edad, con D. N. I. 17.455. 643, profesor agregado de Filosofía en el Instituto Maragall de esta ciudad, con número de Registro Personal, EC 43 000 34 70980 , a V. I.    

 

EXPONE:

         Que el pasado quince de los corrientes mes y año se presentó a la evaluación del COU B, del que es profesor de Filosofía, en unas condiciones impropias de su condición y

La opositora

Un arquitecto, ejemplar padre de familia, proyecta los principios de su profesión (orden, verticalidad, seguridad, cimentación) en su propia vida, tanto pública como privada. Es nombrado secretario en un tribunal de oposiciones. Celia, una  opositora, necesita imperiosamente aprobar. Odia a su padre, militar de los de antes, la vida en casa es un infierno. Estudia a nuestro arquitecto, que casualmente es vecino suyo, simula, o no, un intento de suicidio y consigue ganarse su confianza. Una pirueta erótica, narrada detalladamente en lo que llaman “tiempo real” y lo tiene atado de pies y manos. Nuestro hombre detesta a los arribistas y “trepas” y ve movimientos oscuros entre algunos politiquillos, miembros del tribunal. Lo peor es que este incorruptible funcionario, cerrada su boca, atadas las manos, tiene que jugar también ese papel si quiere salvar su honor, ante sus compañeros y sobre todo ante su familia. Tensiones de políticos para colocar a sus recomendados, corruptelas. Al final, la vanidad de unos y la falsa integridad de otros cae en pedazos por obra y gracia de Remei, miembro del tribunal.

La bicicleta del lobo

Ha sido editada por Stonberg, Barcelona. La ha prologado la doctora Claudia Kàlasz.

 

Se trata de algo más de una docena de relatos de variada extensión y temática. El estilo  varía desde una fina ironía sobre la vida matrimonial, pasando por una cruda narración de torturas y completándose con un cuento totalmente irreal, fruto de la imaginación del autor.

 

 

El texto siguiente forma parte del manojo de relatos que componen LA BICICLETA DEL LOBO

 

                                 La llamada del cielo

Era la segunda equivocación. Una equivocación bien rara. ¿Quién podía ser? El primer mensaje en mi móvil me pareció mitad cursi, mitad poético, en todo caso, muy extraño: acabo de aterrizar, cielo. Un besito, honey. Se equivocó la paloma o el mirlo negro, a saber. Nos puede suceder a todos.Un baile de números, baile curioso el baile del error. Él o ella, su amor,  el cielo, arriba, ella o él, abajo aterrizando, lejos del cielo. Asesorado por algo más que mis prejuicios masculinos, decidí que “Un besito, honey” sólo podía salir de unos dedos femeninos afectados de rojo intenso de uñas. Un mensaje entre enamorados. Una equivocación. Muy normal, el jet lag, el amodorramiento de un largo vuelo y un turbio despertar por la emoción de pisar asfalto extranjero. Se equivocó la paloma blanca y el besito con miel llegó a donde no debía llegar. Supuse que más tarde, duchada, despierta al fin, revisaría su archivo de mensajes enviados y lamentaría el error. El móvil  siempre deja huellas de su paso, como los perfumes intensos.

A la hora de comer se lo enseñé. Mira, Olga, una despistada me manda este mensaje. Sólo le encuentro una explicación. Debió de utilizar el móvil dentro del avión, sin autorización, nerviosa y dormida y se equivocó de tecla. Es fácil marcar un número equivocado. ¿No te parece? A Olga no le pareció nada y, si le pareció algo, se lo calló. Las mujeres entienden  siempre más allá de las palabras.

Días más tarde llegó el segundo mensaje del mismo número. ¿Otro baile de dedos con uñas brillantes de laca roja? Demasiada casualidad.  Me encontraba en Madrid para ver a mi editor y, mientras mi hermana y mi cuñado preparaban un desayuno de sábado por la mañana, oí el pitido el chivato. Tienes un mensaje, dijo ella de oído fino, ábrelo, será tu mujer. Quería saber. Sí, voy a abrirlo, le dije molesto por su curiosidad, será mi hija mayor, que está de viaje. Mi hermana entraba y salía del comedor esperando la síntesis del mensaje o al menos el origen, con el derecho que da ser hermana de  hermano casado legal y formalmente. Abrí, miré y cerré. El mismo número, el prefijo inglés, el del aterrizaje, con cielo y miel. La distraída, amante  bilingüe, porque era ella no él, de eso no me cabía duda, bailaba otro zapateado digital desde el mismo país.

Comencé a sospechar. Es muy difícil repetir el mismo error si se marcan los números uno a uno. A no ser que  mi número constara en su móvil y ella fuera una ella conocida.  No tengo prejuicios contra la bigamia, admito amores simultáneos, todavía estoy en edad y he hecho ya algunos ensayos. Pero Inglaterra no constaba en mis archivos. Volví a leerlo. Sus palabras se deslizaban sobre mis ojos, eran agradables y me hacían cosquillas. Si mi número estaba en su móvil, si nos conocíamos, ¿por qué no daba la cara? ¿Había una segunda intención? El texto, me comentó después un amigo, era anzuelo pescador, voluntariamente confuso. Mis limitados conocimientos del inglés  eran suficientes para traducir sus adornos finales. My love, my love!  Ni Olga ni yo utilizamos expresiones tan obvias y vulgares.

Lo comenté en una cena informal. Raúl, mi amigo informático, dictaminó: Es un teléfono de contactos, no lo dudes. Has caído. Seguramente te has metido en redes eróticas. ¿Entras alguna vez en webcamp de relaciones con solteras? No se te ocurra contestar a ese número, siguió avergonzándome en público, te van a clavar, se van a enrollar contigo, no vas a poder cortar, pontificó el sumo informático. Si aquel aviso tenía algún fundamento, la cosa quedaba ahí, se acabaron las lucubraciones, hipótesis y posibles aventuras. Sin embargo yo no entro nunca en redes de solteros. Raúl se había precipitado abusando de su prepotencia. A mi no se me ocurre conectarme con amores inalámbricos. Me defendí ante los ataques de mi amigo. ¿Un teléfono porno, Raúl? ¿Por quién me tomas?  Te lo diré en confianza: Por razones puramente estéticas nunca me he puesto en contacto con esos teléfonos. Son para viejos babosos o recién llegados de provincias. ¿De verdad, Héctor? ¿Nunca te has conectado con un web erótico? Nada, Raúl, que no, que no me gasto ni un euro en caricias a distancia.

En tocante a sus temas preferidos, mi amigo siempre va de sobrado. Ve que la red  es un pulpo, una red tupida como la de los pescadores que recoge todo tipo de pescado y luego selecciona. El hombre insistía. Tú viajas mucho, Héctor. Seguramente fue en un hotel, sé sincero, hombre, que algún lance extramatrimonial nos está permitido en esta vida. En un hotel, en una página de contactos. No hay secretos para la red. La red, es mujer de dedos largos, capaz de hurgar, juntar y ofrecer el número de tu móvil junto a tu dirección electrónica. Raúl el infalible se equivocaba.

Yo me puse a hurgar por otro lado...

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Otros procedimientos no especificados

No editado todavía.

Sinopsis: En una familia alguien tiene que cortar las alas al marido cruel y maltratador. Él tiene aliados dentro de la familia y una inteligencia y una posición social que le protegen. Aparecerá la sobrina, una atractiva muchacha, la flor con la que sueña el malvado ejecutivo. Intentará ajustarle las cuentas pero se adelantará a 140 km hora quien menos pensábamos.